Para los que recién se suman, este proyecto nació justo en el aniversario de la obtención de la Copa del Mundo de 2022, y es de esa alegría inmensa de donde surge nuestro nombre: La Tercera Copa. Y hablando de levantar copas para celebrar grandes momentos, hoy queremos poner sobre la mesa a dos verdaderos pesos pesados de nuestra región.

Si alguna vez te preguntaste cuál es la diferencia entre esa botella de Malbec que nunca falta en el asado y ese Tannat que te recomendaron para probar algo distinto, acá te contamos todo lo que tenés que saber.

Foto de uvas en el viñedoFoto de David Köhler en Unsplash

🍷 Malbec: La seda, la fruta y el orgullo argentino

Si el vino tuviera personalidad, el Malbec sería ese amigo que le cae bien a todo el mundo. Es amable, fácil de beber y tiene una historia de supervivencia increíble.

Originario de Cahors (al sudoeste de Francia), estuvo a punto de extinguirse globalmente a fines del siglo XIX por una plaga llamada filoxera. Gracias a que había sido introducido en Mendoza en 1853 por el agrónomo francés Michel Aimé Pouget, encontró en nuestro sol de altura su lugar en el mundo.

El árbol genealógico del Malbec: Un dato fascinante revelado por investigaciones genéticas es que el Malbec es el resultado de un cruce natural muy antiguo entre dos cepas: la Magdeleine Noire des Charentes (una uva casi extinta) y el Prunelard. Esta combinación genética es la que le otorga su color intenso, su característica piel fina y sus aromas frutales tan particulares.

Lo que vas a encontrar en la copa:

  • A la vista: Un rojo violáceo brillante, con los clásicos matices azulados en los bordes de la copa.

  • En nariz: Una explosión de ciruelas frescas, guindas y ese toque inconfundible a violetas. Si el vino tuvo paso por barrica de roble, aparecerán notas dulces de vainilla y cacao.

  • En boca: Es jugoso y redondo. Sus taninos son dulces y suaves (una sensación táctil aterciopelada, no de azúcar), dejando un final largo pero sumamente amable.

Datos de color

El Malbec argentino es único porque crece en altura (hasta 3.000 metros sobre el nivel del mar). A esa altura, la radiación solar es mucho más fuerte. ¿Qué hace la uva para protegerse? Desarrolla una piel más gruesa. Como el color y los taninos están en la piel, esto resulta en vinos con colores mucho más vibrantes y una mayor concentración de antioxidantes. Es una uva que usa "protector solar" natural.

Aunque hoy lo amamos, en Francia le decían "Mal bec" (Mala boca) porque en esos suelos fríos daba un vino muy áspero. Además, hoy existe el White Malbec, un vino blanco hecho con esta uva tinta, ideal para tomar bien frío.

🍇 Tannat: El músculo, la estructura y el corazón charrúa

Si el Malbec es la seda, el Tannat es la estructura. Su nombre deriva de la antigua lengua de oc (occitano) "tanat", que significa "bronceado" o "color oscuro", haciendo alusión tanto a su pigmentación como a su altísimo nivel de taninos.

Nació en la región de Madiran, Francia, pero fue en Uruguay donde se convirtió en leyenda gracias a la visión del inmigrante vasco-francés Pascual Harriague en 1870. El clima atlántico y los suelos arcillosos de regiones como Canelones lograron suavizar su carácter rústico europeo.

Domando a la bestia (El secreto del Tannat): Históricamente, los vinos de Tannat de Madiran eran tan astringentes y potentes que debían guardarse muchísimos años antes de poder beberse con placer. Para solucionar esto, en la década de 1990, el enólogo francés Patrick Ducournau inventó la técnica de la microoxigenación específicamente para esta uva. Consiste en introducir pequeñísimas dosis de oxígeno durante la fermentación para "redondear" los taninos y hacer el vino mucho más amable al paladar desde su juventud.

Lo que vas a encontrar en la copa:

  • A la vista: Un rojo violáceo muy profundo y opaco. Es una de las uvas con mayor concentración de antocianos (pigmentos) en el mundo.

  • En nariz: Frutos negros muy maduros como moras y e higos, notas de chocolate amargo, tabaco y un fondo especiado.

  • En boca: Llena el paladar por completo. Tiene mucho cuerpo, taninos firmes y masticables; es un vino que "se hace notar" con mucha presencia.

El vino de la salud: si buscás una excusa científica para descorchar, el Tannat es tu mejor aliado. Tiene niveles altísimos de resveratrol y antioxidantes, superando incluso al Cabernet Sauvignon. ¡Es un brindis literal por la salud del corazón!

El Duelo en la Mesa: ¿Con qué los acompañamos?

A la hora del maridaje, cada uno tiene su estrategia para brillar:

  • El Malbec es el compañero versátil: Funciona a la perfección con cortes tradicionales como un ojo de bife, pastas con salsas rojas intensas, o unas clásicas empanadas de carne cortada a cuchillo.

  • El Tannat exige potencia: Al tener tanta estructura, necesita proteínas y grasas para equilibrarse. Es el aliado definitivo para un cordero a la cruz, mollejas, guisos de larga cocción o quesos de pasta dura y picantes como el Parmesano o un buen Reggianito.

¿Te dieron ganas de descorchar? En la cancha del paladar no hace falta dejar a nadie en el banco de suplentes. En nuestra tienda armamos una selección con los titulares indiscutidos de ambas cepas. Llevate este dúo que representa la máxima gloria del Malbec y el Tannat, y preparate para un brindis de campeonato.